
Atentos a la discusión pública sobre coparticipar el “Impuesto al Cheque”, en realidad, impuesto a los créditos y débitos bancarios, FEDAJE solicita se derogue este impuesto originalmente orientado a un “impuesto de emergencia”, que fue creado por el ex Ministro Domingo Cavallo de manera transitoria ante la crisis que nos llevó al default del 2001 y nueve años después, seguimos sin encarar una Reforma Tributaria Integral.
Al parecer la constante emergencia del país hace que se renueve año tras año y que no se tenga el valor de derogarse un impuesto altamente distorsivo y regresivo que atenta contra la misma bancarización y perjudica particularmente al sector productivo por sus mayores costos, generando la baja de rentabilidad o trasladándose a los precios, pero en mucha mayor medida a las nuevas empresas de JÓVENES EMPRESARIOS.
La alícuota que se aplica es un 0,6 % del monto a debitar o acreditar en una cuenta corriente y se cobra al titular de la misma. En los hechos, ese 0,6% se duplica por la entrada de un cheque y por el correspondiente depósito en la cuenta. O sea: 1,2% de cada cheque emitido pasa a engrosar el costo de la operación que da origen a ese cheque.
En los últimos años, se abrió la alternativa de utilizar una porción del Impuesto al Cheque para aplicar al pago del tributo a las ganancias y a la ganancia mínima presunta. Sin embargo, no se puede tomar a cuenta de otros impuestos como el IVA o Bienes Personales.
Por lo que solo se puede tomar como pago a cuenta el 34% del impuesto aplicado a las Acreditaciones en cuentas de entidades financieras. Es decir, sobre el 0,6%, ya que el otro 0,6%, sobre los débitos, no originará créditos fiscales. En la práctica, entonces, solo puede deducirse un 17% del total del impuesto pagado. Muy poco como para compensar la pérdida originada, sobre todo para las PyMEs.
Buenos Aires, 30 de marzo de 2010.
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